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viernes, 6 de febrero de 2026
Algo me dijo... no seas tan dura.
sábado, 31 de enero de 2026
Y si preguntas qué ha cambiado.
Y si preguntas que ha cambiado... todo y nada,
ese dolor me abrió las grietas... como llagas.
Y me falló esa mirada de inocencia,
y ese pacto que creí sin más certezas.
Y si preguntas que ha cambiado... yo te cuento,
yo creí que era sagrado ese recuerdo.
Y no entendí que la ambición, infla los egos,
y que los años cambian luces, por placebos.
Y si preguntas que ha cambiado... es evidente,
yo nunca muestro lo que expuse al inclemente.
Y me han dicho que fui cruel... ¡Qué ironía!
y sin pensar, me disculpé... no pretendía.
Y si preguntas que ha cambiado... quedó expuesto,
¿De dónde sacan tanto odio mis opuestos?
Alguien posó y se salvó... lo rompió todo,
y al fin la venda se cayó... fue terremoto.
Y si preguntas que ha cambiado... es la mirada,
yo me he quedado para ver... y no vi nada,
solo pedía claridad.. y fue muy cruento,
ya había puesto mis dos manos en el fuego.
Y si preguntas que ha cambiado... yo no he sido,
solo busqué mi dignidad... lo merecido.
Alguien jugó con sentimientos muy sagrados,
y prefirió la doble vida... gustos caros.
Y si preguntas que ha cambiado... es el tiempo,
que han estirado y consumido con desprecio.
Esa sobervia de creerse inalcanzable,
muy superior, en las esferas de mortales.
Y si preguntas que ha cambiado... es evidente,
fue tanta triste encrucijada... y esa gente,
Nadie entendió que es lo que dí a manos llenas,
nadie me vió llorando mares, sin certezas.
Y si preguntas que ha cambiado... no es poesía,
es tener vivo un sentimiento que no rima.
Es ver el canje y el por qué... eso no es miedo,
es ver que un truco, es ilusión por un momento.
Y si preguntas que ha cambiado... es muy complejo,
se me ha cansado la versión de los recuerdos.
Hoy necesito realidad... mi fortaleza,
y esa paz que no negocio... se venera.
Y si, tal vez, ya ni importara que ha cambiado,
quedará así, en los anales del pasado.
Y ahora sé, de su versión... y lo que intuyo,
de lo que quiso presumir... y lo que obtuvo.
Norma.
miércoles, 28 de enero de 2026
Creo que sabía
Y no soy más sabia, no soy más experta,
no he vivido tanto, del mundo y sus vueltas.
No conozco mucho de otras culturas,
percibo del aire, esa paz que cura.
No camino libre buscando trofeos,
ni halagos, ni acciones de luces y fuego.
Respiro muy hondo, cuando el sol me abraza,
el tiempo es valioso, cuando no hay muralla.
Y cierro mis ojos, para ver más claro,
pido a las estrellas, que me den su abrazo.
Recuerdo esa fuerza del mar infinito.
y esa melodía, cuando pasa el río.
No piso descalza superficies frías,
amortiguo bordes, con mí fantasía.
Hablo con los ojos que nunca han mentido,
sostengo promesas, aún sin motivo.
No hay oscuridad que resista el día,
tarde o temprano... la luz la invalida.
Y no hay primavera que no se abra paso,
hay algo divino en sus escenarios.
Y solo descanso, cuando ya no puedo,
pesan los minutos en mis pensamientos.
Y seré la brisa... del aire en verano,
y seré real, en sonido humano.
Y cuesta creer que todo fue en vano.
señales, colores... poemas y abrazos.
¿Qué fue todo eso? ¿Quién lo orquestaría?
me sonríe un ángel... creo que sabía.
Y me dice, es tiempo, ¿Ya no lo recuerdas?
entiendo, es complejo, dar amor a ciegas.
Y dice, el silencio fue lo más pesado,
pero, no se puede forzar lo esperado.
¡Esto es tan hermoso, que ni lo imaginas!
limpiamos caminos... verás maravillas.
Y no tengas miedo, estamos de fiesta,
porque se abre el tiempo... el milagro llega.
Norma.
sábado, 24 de enero de 2026
No sé que pueda suceder
Y no, no tengo las palabras que buscaba,
esas, de tardes de verano, brisa en calma.
esas que nacen como flor en primavera,
esas de fruta en el verano, sol y arena.
De esas noches de calor... ropa liviana,
de esos brillos infinitos... madrugadas.
Y los recuerdos brotan solos... sin esfuerzo,
Cómo esas perlas, de un tesoro que conservo.
Y voy mirando, esos árboles frondosos,
y así me digo que estoy bien, que es reposo.
Y yo no se... ese silencio es como un nudo,
y me pregunto ¿Cómo fue?.. no es seguro.
Y viene el sol, a saludarme si es de día,
tal vez la lluvia llega gris... será poesía.
Y yo no sé, porque la noche es tan ingrata,
también la luna, suele irse y ya no hay nada.
Y aunque yo tenga una verdad... y otra exista,
yo me convenzo al despertar, que es el día,
ese que trae atardeceres cautivantes,
una promesa, algún suspiro... o un detalle.
Y digo gracias, cuando quedo con mí sombra,
y mis pupilas quedan fijas... buscan formas.
Se me ve bien, sigo sonriendo... puedo hacerlo,
hay algo interno que se esconde en su misterio.
Y es tan difícil discernir... no sé qué es cierto,
no debería ser así... no sé que he hecho.
Y ya no puedo pronunciar ciertas palabras,
dolor, silencio y deslealtad, son desterradas.
Y he aprendido a no esperar, porque no es justo,
cargar a otra humanidad con lo que busco.
Pensar que tiene que pasar, no sé que sea,
no sé que pueda suceder... no será espera.
Norma.
domingo, 18 de enero de 2026
¿Qué dice señor?
Anoche me acosté angustiada y más allá, de las cosas emocionales que quisiera que mejorarán, escuché un vídeo de un terapeuta, que pretendía explicar que les pasa a los hombres en su autoestima, después de los cuarenta o cincuenta años.
Y bueno... yo no sé si estos hombres interpretan que no están afuera de lo que describen, más allá de su profesionalismo. Describen comportamientos masculinos con mucha liviandad, como si no ofendiera o agredieron a las mujeres, mencionando cómo se desgastan criando niños, o como el descarte se justifica con la edad o con el deterioro de su capacidad para hacer sentir a su pareja como un héroe... ¿En serio?
Más adelante, señala que saber estas verdades nos hará libres... en definitiva, todos esos comentarios pasivo-agresivo, no liberan a nadie, yo diría, que deterioran la autoestima.
De todo ese bombardeo de cachetazos de realidad brutal, pretende que alguien como yo, le agradezca, ese discurso de revelación, de... te guste o no, de somos todos la misma porquería.
¿Que pretende señor, eliminar la competencia? Cómo si lo básico y cultural, definieran todo el mundo íntimo masculino. Describía hombres incapaces de ser fieles, totalmente imposibilitados de dejar relaciones, cuando el amor se transforma en otra cosa. Hombres que solo usan a las mujeres para reafirmar su masculinidad y diciendo que no los justifica, pero... termina los párrafos dando muchos argumentos para que se entienda el por qué.
En resumen, yo creo, que más allá de que libros y teorías, definan a muchos que siguen ese patrón, yo creo en la individualidad, en la capacidad de un individuo para recortarse de esa foto masiva y justificadora de un retrato nefasto de lo que es un hombre.
¿Y por qué ese señor imagina que lo mismo no sucede en muchas mujeres, que mediante el coqueteo constante, validan o levantan su valor, sin poner el más mínimo interés en las personas que usan para ese fin?. Transforma a las personas para este rol, en objetos descartables. También las mujeres pueden engañar a sus maridos, pero no dejarlos, por la estabilidad económica o por la imagen que proyectan.
Entonces... ¿Hablamos de mentalidad masculina, o de personas perversas que justifican todo? Cuyos argumentos pasan desde el haber sido víctimas de un gran dolor, de no ser todo lo agraciados que pretenden los estándares actuales, o, simplemente, que necesitan estafar emocionalmente a las personas, porque su validación interna pueda quebrantarse.
¿Qué explicación de m..... es esa? Y que la exponga un terapeuta diciendo que no hay salida para la débil fortaleza interior masculina... ¡Perdón!, trátenme de ignorante, irrespetuosa... y lo que se les ocurra, pero ante está exposición tan simplista e injusta para algunas personas, solo puedo decir, que comprendo que la única solución es quedarse sola, o aceptar, que los hombres (este señor también estaría incluído), deberían entregar algo valioso a la relación, que justifique su falta de fidelidad o lealtad. Llámese, poder, dinero, imagen o utilidad de algún tipo.
Y si yo no creyera, que existen hombres y mujeres que rompen el molde, estaría eligiendo la soledad cómo única opción, pero, confío que aún la vida puede cruzarme con alguien que cultive como yo, los valores que crecen en la verdad, el amor, la lealtad y la fidelidad... no lo idealizado, pero sí, lo honestamente cuidado y valorado.
Soy mí propia versión de Norma.
